jueves, 14 de agosto de 2014

El Pacífico en paro

Primer Tiempo: Antecedentes

Los graves problemas del Pacífico responden, en gran medida, primero a una manera de responder la nación colombiana frente a sus fronteras, y en segundo lugar a la quiebra de los sistemas productivos propios del Pacífico y la ruptura de los tejidos sociales de unas comunidades que habían creado sus modelos de vida y luego fueron invadidos, enajenados sus territorios y por último –en desde la última década del siglo XX- sometidos a sangre y fuego.
 Las nuevas formas de explotación de la minería, intensiva, con métodos invasivos, destructores del medio ambiente y de la cohesión social, sin que se revierta nada –salvo la deforestación, la contaminación, la pobreza y la muerte-  y las comunidades tradicionales indígenas y negras  solo deben acogerse a las migajas que deja o desplazarse, dan cuenta de lo grave que es tener riquezas para que otros las aprovechen a la fuerza, con el consentimiento del estado que no hace valer los derechos de las comunidades. Y para colmo, esa mentalidad corrupta de la política se trasladó a los pueblos marginalizados y pobres.
El llamado por Sofonías Yacup “Litoral Recóndito”, comenzó a sacudirse frente a su oprobiosa marginalidad. Vinieron los paros de Buenaventura, de Quibdó, de Tumaco y de Guapi, en los famosos años setenta, ochenta y noventa. Los políticos nuestros,  que son capaces de cooptarlo todo o destruirlo, lograron que los movimientos se dispersaran, de manera que continuar esa lucha fuera una labor difícil porque siempre parecería que se empezaba de cero, dado que no existía una base permanente de trabajo ciudadano.
Sin embargo, el paro actual de municipios hermanos de la costa nariñense y caucana de Colombia, muestra que se ha dado un salto cuantitativo y cualitativo, que por cierto era necesario. Varios  municipios del sur del Pacífico colombiano, se unieron desde hace tres días para protestar contra las promesas incumplidas, contra la corrupción de la gran mayoría de sus mandatarios, quienes siendo nativos, elegidos por sus propios pueblos, deciden apropiarse de los dineros públcos o invertirlos de una manera no explicada todavía, condenando a sus comunidades a mayor pobreza, a más bajos índices de educación, salud y bienestar.

En Guapi (Cauca), por ejemplo, las vías públicas son de espanto. Las basuras campean en las calles e inclusos en algunos sectores se sigue haciendo rellenos antihigiénicos. El alcalde, Yarley Ocoró Ortiz, dedicó su mandato al ausentismo, a permanecer en Guapi solo el tiempo necesario para no ser declarado insubsistente. La suya fue una elección multitudinaria: el pueblo se había cansado de la hegemonía del poder en manos de una organización política que tenía total dominio sobre las elecciones. Le votaron masivamente para romper el círculo de poder que pertenecía a pocas manos, y no precisamente con buenos resultados. Y ahora pareciera que el mal hubiese sido peor que la enfermedad.
Hace un año, el pueblo se levantó durante quince días, bloqueó el aeropuerto, los embarcaderos y el comercio, para protestar contra el mal mandato del alcalde. Los pactos que se hicieron con las comisiones estatales jamás se cumplieron. Los problemas administrativos del alcalde no fueron al parecer advertidos por las entidades de control y el mundo siguió como antes.
Para colmo, en una práctica que se ha vuelto común en pueblos colombianos, en medio de todas sus carencias, el alcalde guapireño trató de calmar  la insatisfacción de la gente con una gran orquesta. De ese evento festivo  salió sin embargo abucheado e incluso hubo un atentado contra su casa. Cualquier persona entiende que estas reacciones responden a una reacción no organizada, anarquista, injustificable, pero explicable.
Pero sin embargo la falta de presencia y rendición de cuentas sobre compromisos e inversiones hechas sin las obras visibles, terminaron por llenar la copa. Y esta vez el eco fue general en municipios como La Tola, Iscuandé, El Charco, Guapi y Timbiquí.
Particularmente, la comunidad guapireña logró que el alcalde fuera suspendido, mientras se adelanta la investigación algo que estaba en mora de hacerse. El gobernador del Cauca, Temístocles Ortega, fue a entregar la resolución. Esperamos que se llegue a fondo, para que no se repita algo que impide el mínimo de calidad de vida de pueblos tradicionalmete luchadores y dignos, ahora vejados por la pobreza y la politiquería.  
Ojalá esta nueva situación sirva para que nuestros pueblos no entreguen sus votos a cambio de una limosna, ni por el politiquerismo ciego, sino que se elija bajo un concepto claro de lo que se quiere, que se exijan compromisos previos y se siga haciendo vigilancia ciudadana. Y que el estado modifique la manera de controlar a los servidores públicos, ahora que no existe el control previo de las inversiones, y la destitución de un alcalde es un proceso que si bien está contemplado en la ley, no existe conciencia ni decisión de las comunidades por hacerlo valer.






Segundo tiempo:

“La Peor Crisis del país está en el Pacífico Caucano”

Por: Redacción de la Fundación Acua

(Guapi y Bogotá,  12 de agosto 2014)

Entran en paro cívico las comunidades afrodescendientes del departamento de Nariño y Cauca, a  consecuencia de la  falta de  garantías por parte del  gobierno nacional, ellos queda de manifiesto por el incumplimiento reiterado de los pactos establecidos por las instituciones  gubernamentales, en particular en lo que se refiere a la distribución de recursos, asimismo, en la iniciativa se pide la participación de organizaciones que  salvaguarden  los   derechos  humanos de las comunidades afro.
Frente a estos hechos se han desarrollado 12 puntos  clave, en los que  se  exige garantías para el  ejercicio de participación real en los proyectos de orden territorial. Ello, teniendo en cuenta la autonomía de los territorios contemplada en la constitución política de 1991. El petitorio señala además  la  intervención por  parte de las  comunidades  en la veeduría de los recursos como regalías  para garantizar que  exista transparencia  que  llevan  a cabo las  administraciones. Las comunidades exigen rendiciones  de  cuentas, para  saber en qué  se  invierten  los recursos asignados a las comunidades afro en materia de salud, educación e infraestructura.
Dionisio Rodríguez, uno de los  miembros  del  paro declaró: ‘‘La situación más  crítica del país se  vive en el  municipio de  Guapi,  se vive la peor crisis:  de salud, la falta de  inversión en saneamiento básico, los  bajos niveles de educación y la crisis económica que está prácticamente en  bancarrota’’.
También cuestionó que la  crisis que  vive  esta  zona del  Pacífico caucano se  deben a que el  alcalde Yarley  Ocoró  Ortiz desde  su posesión el primero de  enero del  2012, solo viene tres días al mes al municipio  a recoger la plata que envía el Ministerio de Hacienda y se retira.
Últimos  informes del día de hoy, informan que  se concertó  una asamblea popular con la  comunidad  guapireña  para  comunicarles la  destitución del alcalde Yarley Ocoró por parte  Temístocles Ortega Narváez, Gobernador del  departamento. Las causas serían  el hallazgo por la Procuraduría de  algunas  irregularidades en las que  incurriría el  alcalde.

Ver además:
http://www.pacificocolombia.org/el-pacifico