jueves, 6 de marzo de 2014

Mujeres y ciencia este 8 de marzo


Elizabeth Castillo Guzmán*

Marie Curie fue la primera mujer en recibir en 1903 el premio nobel de Física y la única a quien se le otorgó esta distinción en dos ocasiones. Han pasado ciento once años y 809 premios nobel entregados hasta hoy día. Solo 35 han sido para mujeres, entre las cuales se encuentra Irene Curie, quien en 1935 al igual que su madre recibió el nobel en Química. 

¿Porqué tan pocas mujeres aparecen en la historia oficial del premio nobel?
El mundo de la ciencia ha sido esquivo al mundo femenino, eso lo sabemos gracias a los estudios sobre la historia de la educación y la ciencia.
La relación mujeres y ciencia aun resulta rara y peligrosa a los ojos de ciertas culturas, ideologías y religiones para las cuales, somos seres “inferiores” a quienes demasiado saber nos cae mal.
A pesar de ello, las mujeres han persistido como en el caso de la doctora Nubia Muñoz, una patóloga de la Universidad del Valle dedicada por más de medio siglo a investigar la causa del cáncer uterino y a encontrar la vacuna para prevenir el papiloma humano. La revista Arcadia de noviembre del 2013 destaca que a pesar de la trascendencia de su trabajo científico, el nombre de la doctora Muñoz es menos conocido y divulgado que el de Manuel Elkin Patarroyo, cuya vacuna contra la malaria sigue todavía en fase de ensayo y sin aprobación por la FDA.
Las mujeres científicas no tienen el reconocimiento público que merecen en Colombia.Muchas mujeres en este continente no acceden a la educación superior en condiciones de equidad y menos a los grandes centros de investigación. A pesar de ello persisten en su búsqueda. Al igual que cientos de miles de mujeres que anónimamente cultivan a diario la vida cultural, económica y política de este país.
Se aproxima la conmemoración del 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora y repaso imágenes recientes de hace dos o tres años para resaltar que esta fecha se ha venido convirtiendo  por cuenta del mercado -que todo lo vende y todo lo compra-  en una pobre exaltación de los rasgos definidos como naturalmente femeninos en oposición a los que no lo son. Cada semáforo en las esquinas de la ciudad se atiborra de baldes con rosas que celebran la belleza, ternura, entrega y sensualidad naturalmente femeninas. La inteligencia no se celebra, desde la edad media eso es más bien un asunto punible que mete a las mujeres en problemas.
     Ciento diez años después del nobel de la Curie, la española Rosa Montero presentó su última novela “La ridícula idea de no volver a verte” en la cual recoge la biografía de nuestra querida Marie. Con una seria pesquisa histórica y su buena literatura, nos sorprende con datos que llevan a una dolorosa conclusión. A pesar de los importantes e invaluables aportes de Marie Curie en la comprensión de la radioactividad, ella fue víctima de los prejuicios morales que amordazaron su voz y estropearon su imagen dada su condición de género. Su trabajo no obtuvo nunca el mismo aprecio que el de su esposo Pierre, y su segundo nobel en Química en 1911  fue un evento solitario y triste para la joven viuda.
Imágenes integradas 1
*  Docente. Coordinadora Centro de Estudios Interculturales. Universidad del Cauca, Popayán (Colombia).

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