lunes, 21 de abril de 2014

A PROPÓSITO DE LA MUERTE DE GABO
SEGUIDO DE UN GRAZNIDO

Los funerales de Gabo han atraído a los sepultureros de la historia, han declarado abiertos los lugares comunes que surgen como homenaje en estos casos sobre todo para tan grande personaje literario, que no solo logró una de las creaciones más importantes de la literatura castellana sino que generó personajes y títulos de su obra que se volvieron indispensables para nombrar los hechos de  un país que se debate entre la lucidez y la desgracia.
A partir de su vida y su obra, se empiezan a crear otras novelas. Desde ese rostro asustadizo de la primera foto de niño, hasta el hombre plácido -aunque enfermo- que muestra una flor amarilla en su solapa el día de su último cumpleaños.  La palabra realismo mágico vuela como mariposas amarillas de boca en boca, sin percatarse de que ese término no cobija toda la obra del escritor;  indudablemente Cien años de soledad, Los funerales de la mamá Grande; Isabel viendo llover en Macondo (un relato poco nombrado), sobre todo. Gran parte de su obra, desde La mala hora, pasando por El coronel no tiene quien le escriba, El amor en los tiempos del cólera , Crónica de una muerte anunciada, Del amor y otros demonios, Memorias de mis putas tristes, y sus libros de crónicas y reportajes, entre  otras, salen de esa órbita.  En el Caribe insular, Alejo Carpentier quien propuso el término “lo real maravilloso”, para referirse a una tendencia literaria  tan cara a la América Nuestra (Indoafrolatinoamérica), desde cuando los mitos indígenas fueron conocidos por los hispanos, las mismas crónicas de algunos cronistas españoles, hasta consagrados escritores como él mismo. Sin que sean términos equivalentes.
El autor fue directo, cuando se refirió a Cien años: para él esa novela era un vallenato de más de 300 páginas.


Se olvida también que la llegada de Cien años de soledad  significó una conmoción porque el boom latinoamericano venía en el tren de las innovaciones: lingüísticas, de estructuras narrativas, de manejo del tiempo, en fin, de una vanguardia que parecía sacudir  los cimientos de la literatura y había superado en mucho al criollismo del pasado reciente. Fuentes había publicado La muerte de Artemio Cruz, Cortázar había publicado su Rayuela, Vargas Llosa La ciudad y los perros. El mundo había empezado a interesarse en nuestra literatura  por las páginas de Carpentier y de Borges, la vida literaria en América era de nuevo contemporánea del mundo, como lo fue con el Modernismo de Rubén Darío. Y en medio de esas transformaciones, surge Cien años como una manera de retroceder de manera maravillosa en el tiempo: una extraordinaria fábula que se parecía demasiado a las crónicas de un mundo recién descubierto, que seguía en ese mundo cerrado de Juan Rulfo, en lugar de seguir los pasos de los transgresores.

        Del hombre que murió este pasado Jueves Santo hemos escuchado su biografía vuelta a contar por Plinio Apuleyo Mendoza, por radio y televisión, hemos escuchado datos y entrevistas de manera maratónica.  Hemos sentido la ausencia de Álvaro Mutis quien lo precedió poco tiempo en la muerte y quien habría añadido otros sucesos. Hemos visto al Gabo que escribió las extraordinarias fábulas que tocan incluso la biografía escrita por él mismo, y sus vínculos cercanos con hombres como Fidel Castro. Hemos asistido a la merecida glorificación de un hombre que se jugó la vida en la literatura.
Desde ahora, para honrar su memoria como debe ser, se prohíbe:
a)   Titular cualquier columna o noticia periodísticas con alguna alusión o copia de un título garciamarquezco, como el coronel que no tiene quien le escriba, como “eso es la crónica de una muerte anunciada”, etcétera, etcétera.
b)  Repetir a cada momento “que esto es macondiano”, para salir por la vía fácil de las definiciones que nada definen.
c)   Repetir a cada instante el término “realismo mágico” sin esculcar a fondo de qué realismo mágico se habla.
d)  Que las reinas de belleza citen  a GGM como su autor preferido sin haber leído al menos  el primer capítulo de Cien años de soledad.
e)          Por último, se prohíbe que a nuestro premio Nobel le deseen el infierno junto con Fidel Castro, porque en primer lugar eso haría que el infierno existiera, y si ya existe, que se transformara hasta volverse deseable solo por escuchar a estos personajes.

Un graznido

Sobre este último punto,  reproducimos el texto escrito por Fredy González Zubiría, enviado por el amigo y antropólogo guajiro Wilder Guerra,  a raíz de la torpe salida de una neocongresista del Centro Democrático, quien soltó un graznido contra Gabo. Ahora ha pedido disculpas, pero alega sin embargo que la gloria de Gabo no puede ocultar que fue amigo del castrismo,  y que
 sí cuestiono la manera como García Márquez y muchos otros artistas olvidan su responsabilidad social. Como respaldan y promueven a los dictadores que oprimen a sus pueblos y tienen sumergida a la gente en la más profunda miseria y atraso, olvidando a aquellos que necesitan el respaldo de los países demócratas de América Latina. Lamentablemente en nuestro país los artistas, los políticos y hasta los mismos ciudadanos muchas veces también lo olvidan”., (http://www.semana.com/nacion/articulo/la-disculpa-de-la-congresista-que-le-deseo-el-infierno-gabo/384315-3http://www.semana.com/nacion/articulo/la-disculpa-de-la-congresista-que-le-deseo-el-infierno-gabo/384315-),
olvidando ella de paso, desde su privilegiada situación de clase, el infierno de pobreza y violencia al que han sido sometidos los colombianos pobres, campesinos, obreros, los indígenas y los afros, las mujeres y niños desplazados por la sangrienta dictadura de los terratenientes que empezaron esta guerra interminable antes del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, para no ir tan lejos. Y olvidándose de que la intolerancia que ella demuestra con Gabo muerto la tuvieron con Gabo en vida  quienes lo hicieron salir corriendo de Colombia, amenazado por el Estatuto de Seguridad, bajo la acusación de ser miembro del M-19.


EL INFIERNO DE MARIA FERNANDA CABAL
Por Fredy Gonzalez Zubiría
Yo nunca he podido entender a los ricos de Colombia. Viven muy bien, se dan la gran vida en paseos, mansiones, carros lujosos, haciendas, estudian en colegios bilingües, luego pasan a una universidad prestigiosa, posteriormente van a los Estados Unidos a un postgrado de cualquier cosa y finalmente consiguen una pareja de varios ceros en su chequera, se casan, comen perdices y siguen siendo infelices.
Es el caso de doña María Fernanda Cabal que con su desafortunada frase contra el genio de la literatura García Márquez, estando aún fresco su cadáver, esconde un resentimiento de alguien que lo ha tenido todo pero continúa infeliz. Escribió "Pronto estarán juntos en el infierno" y adjuntó una fotografía de Gabriel García Márquez con Fidel Castro.
Lo menos que se ha dicho de ella por las redes sociales, que es una mujer inculta y mal educada, insensata, imprudente etc. etc., no me parece. Ella sabe perfectamente quien era Gabo y lo que representa para la literatura universal, pero es una mujer infeliz, precisamente porque carece de algo que tuvo mucho el escritor: prestigio.
Doña María Fernanda viene la nada, era invisible, una rica anónima, simplemente la esposa de alguien con poder en el gremio de ganaderos, dedicada a ir de compras y regalar vacas desde una fundación. Pero obsequiar mil vacas tampoco la hizo feliz y escuchando en la sombra de su esposo día por día, año tras año, las homilías de Álvaro Uribe en la radio, televisión, en las reuniones, en los cocteles, terminó contagiada de su odio, sin tener sus motivos.  La rabia es una enfermedad que le produce a los caninos deseos de morder sin motivos. En el ser humano, la infelicidad produce ataques de odios y genera impulsos de atacar a cualquiera de manera verbal o física.
En la política parece que la señora Cabal encontró el camino para subsanar su inconformidad, para curar su infelicidad: La actuación mesiánica, ser libertadora. Muchos ricos piensan que ellos son ricos por decisión de Dios, y son una especie de elegidos, predestinados a solucionar los problemas de los humanos comunes y corrientes. Así doña María Fernanda en un arranque de filantropía, se aleja de clubes y centros comerciales, y se embarca en la lucha para liberar a Colombia. Empezó por poner en su lugar al gran traidor de Colombia, aquél que en vez de ponerse a escribir pendejadas debió integrarse a autodefensas para salvar a la patria: Gabriel García Márquez.
El trino de la congresista Cabal, es una gran enseñanza histórica para Colombia. Cito textualmente una frase de Rosa Sala Rose en internet, hablando del fascismo: "El nazismo no fue obra de monstruos, sino de seres humanos como nosotros, y eso es precisamente lo que lo vuelve tan temible."  La frase de esta mujer no debe provocar indignación, ni burla, debería producir preocupación. Si quienes tienen todo para ser felices, son infelices, quizás la felicidad que buscan está en arrasar con todo lo que se sospeche como amenaza para conservar aquello que ni siquiera les da felicidad.
La congresista María Fernanda Cabal armó su propio infierno. Qué triste es iniciar una carrera política de esa manera. Los epítetos, agravios e insultos que se ha ganado en 24 horas avergonzarían a cualquier rufián de barrio. Ya es famosa, quizás no como lo esperaba. Sospecho que continuará infeliz.
Rescatamos también el artículo de la gran columnista Martha Ruiz en Semana.com del 20-04-2014:
http://www.semana.com/opinion/articulo/otras-razones-para-querer-gabo-por-marta-ruiz/384291-3

Compartimos el  separador en homenaje a GGM que nos hizo llegar Carlos Alberto valencia, del Festival de Poesía La idea que verdece, desde Armenia. Un Festival al que estamos invitados, del 23 al 25 de abril de este año.




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