sábado, 25 de junio de 2022

 Mientras navegaba por la internet, volví a encontrar el siguiente texto de un joven estudiante de la Universidad de Cartagena, que me alegra compartir en esta página.


ALFREDO VANÍN, LA UNIVERSALIDAD DEL PACÍFICO, EN #5AÑOSBIBLIOTECALITERATURAAFRO, CON @MINCULTURA

Por: colordecolombia

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Introducción a los poemarios Cimarrón en la lluvia y Jornadas del tahúr, tomo XIV de la Biblioteca de Literatura de Afrocolombiana.

Por Nahum Villamil Garcés, estudiante de lingüística y literatura de la Universidad de Cartagena. Especial para “5 años de la Biblioteca de Literatura Afrocolombiana”, un programa conjunto del Ministerio de Cultura y la Fundación Color de Colombia. Entrega 5 de 12.

Una de las máximas del gran escritor ruso León Tolstói, “Pinta tu aldea y serás universal”, engloba muy bien la obra del poeta colombiano Alfredo Vanín (1950).

La poesía del caucano no es anecdótica como los romances medievales; es ante todo una apología al vivir cotidiano y espontáneo de la costa pacífica. En Cimarrón en la lluvia y Jornadas del tahúr se aprecian el río, el mar, las aves, los peces, árboles, motivos y paisajes que configuran el entorno de su natal Guapi, o de lugares como Buenaventura o Cali, entre otros, en los que sus versos encuentran cimiento.

Esta inquietud regional no quiere de ninguna forma decir que está encerrado en unos límites infranqueables —como lo plantea Stuart Hall del sujeto de la ilustración—, en Vanín esta perspectiva local está enriquecida por un acervo cultural amplísimo. Cantan juntos el panteón griego, el cristianismo, la herencia prehispánica y de manera especial la cultura africana que ha echado raíces profundas en el Pacífico.


“Todavía el cardumen fresco en abril/ para el eterno amor de las agujas/ noche andariego en los bajeles destrozados como lot/ sin el rostro de la víctima (…)”, versa el poema Alarido de Cimarrón en la lluvia

Con sus versos “Siento el mar, luego existo” del poema Opus Pacífico, Vanín sintetiza ineludiblemente toda su obra; lo hace con la vastedad del mar. “Frente al mar agredido/ deslindamos el caos y el espanto” Son dos de los versos del poema Sobre-ola con los que a pesar de la inmensidad de ambos tópicos, le alcanza para cantarle al mar y al amor que es una de las vertientes del miedo.

Vanín se apropia y lucra de la rica tradición occidental, pero se desmarca de la misma, la siente insuficiente para abordar los valores de su entramado geográfico y cultural. Desdeña las estructuras líricas tradicionales y se inscribe en el verso libre con el que logra universalizar su terruño y el imaginario que este conlleva. Parte desde el Pacífico hacia todos los lugares del globo y se embarca desde los “muelles delirantes” de poemas como “Rituales”.

En Buenaventura, la que por antonomasia representa al Pacífico y en no pocas ocasiones al tercer mundo; el mar, ese progenitor infinito, es también en Jornadas del tahúr el sendero de entrada del contrabando, los ladrones, los íncubos, el juego, los tahúres, Orfeo y la música. Lo anterior, sumado al licor estructura un microcosmos en el que tienen cabida todo tipo de sujetos y sus respectivas relaciones sociales y humanas.

“No se podía demorar la fortuna/ y un día amanecimos de balcón en andén/ aferrados a la nueva utopía/ de la ciudad de brujos”. Reza en el poema “Tercios”. Esa utopía perdura hasta que el vino se acaba, pero las jornadas de los tahúres están inscritas en un ciclo divino que excede las capacidades de la noche, renace siempre y sigue girando como el uróboros. “Y en aquellos burdeles macilentos/ por culpa de la noche invadida/ hasta la gloria resucita” expresa en el poema “Razones”.

El poema Fascinación de puente canta “dejamos atrás la calle incierta/ las ruletas vencidas por la mano de dios”; es en esas jornadas donde los jugadores, las prostitutas y los músicos conocen las grandes pasiones y devociones, donde los dioses toman partido y a despecho de Einstein, parecen arrojar los dados en una mesa diferente, de otra clase de tahúr.

Con la lucidez de saberse inmerso en un movimiento inmanente a su condición de sujeto afrocolombiano y en general afroamericano, en el poema “Crónica” del poemario Cimarrón en la lluvia, Vanín evoca las peripecias del pueblo africano que arribó esclavizado a la naciente América.

Lo hace a través de ese arquetípico mar de sangre que ha perseguido de diversas formas y en todos los frentes posibles al sujeto afroamericano. “La sangre es el océano de fuego/ que hunde las memorias/ en plena tregua/ al borde de la pesadilla/ la huella se ensangrienta”.

La obra poética de Vanín es la recreación estética y literaria de esos afanes culturales e identitarios que también lo han llevado a hacer trabajos etnográficos y sociales. Es la búsqueda del derrotero que lleva a los orígenes de la identidad pero enmarcados en un nuevo territorio de experiencias e imágenes. “Emboscaron el agua en sus orígenes/ al renacer la madrugada/ y hasta los leves laberintos/ nuestros tambores favoritos/ fueron presa de las indagatorias/ en busca de las claves desnudas/ de los alzamientos”. Tomado del poema “El asedio” de Cimarrón en la lluvia.

En sus versos se escuchan muchos de los elementos que componen el imaginario colectivo del pacífico, el mismo que él ha recorrido desde el Perú hasta Panamá. Dichos elementos son los mitos y leyendas, ritos, sistemas de interacción social y un amplio etcétera, componentes todos de esa idiosincrasia donde confluyen el río, la ciudad el mar y la selva; a la que Vanín le da una voz y fuerza poética inusitada hasta su aparición en el campo literario y cultural.

En suma, la poesía de Vanín es una de las voces mayores de la literatura afro y en especial del Pacífico. Su logro está en llevar a buena orilla esa universalización del entramado local. El Pacífico de Vanín puede ser la costa de Camerún o de las Antillas; se intersecta en ese gran universo simbólico y aporta en la construcción de un sentido global del mundo, del afro descendiente y del hombre mismo.

No calla como lo plantea en su poema Alguna Madrugada: “Y son tan escasos los milagros/ que hasta duele callar”, no obstante en él no escasean, todo lo contrario, él hace de cada verso un milagro que es al final la mejor forma de su universo.

El tomo XIV de la Biblioteca de Literatura AfrocolombianaObra poética:Cimarrones en la lluvia. Jornadas del tahúr de Alfredo Vanín (1950-) se puede descargar aquí.

Nahum Villamil Garcés

Nahum Villamil Garcés

 

Nahum Villamil Garcés es miembro del taller de escritura creativa de Cartagena – Red Relata, Ministerio de Cultura.

http://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/alfredo-vanin-la-universalidad-del-pacifico-en-5anosbibliotecaliteraturaafro-con-mincultura  0ct 21 2015

lunes, 20 de junio de 2022

LA DEMOCRACIA COJEA PERO LLEGA Me siento a escribir después de haber votado por el nuevo presidente de Colombia: el mejor candidato, el político y pensador, economista y humanista más importante de los últimos tiempos en Colombia. Su paso por la Alcaldía de Bogotá nos demostró quién era: un estadista de sobrada estatura y humanidad que dejó un rastro que quisieron borrar los uribistas, sin lograrlo. La justicia internacional le dio la razón al mandatario que planteó la democratización de los servicios públicos, la educación para jóvenes de los barrios pobres, el pan diario para la gente pobre. Ése fue su delito, a la luz de la derecha retrógrada que no entiende que el mundo ha cambiado, mientras Colombia se mantiene en las cavernas. En Estados Unidos se alternan los gobernantes de los dos partidos, para bien o para mal, Chile sale de una dictadura a una democracia, al igual que Argentina,… Pero mi país parece haber sellado un pacto desde los primeros y únicos estertores liberales de la mitad del siglo XIX para ser gobernado por los ángeles conservadores -o por conservadores disfrazados de liberales- en una maniobra descarada para sujetarse al poder, con quienes mis antepasados conservadores se estremecerían de miedo y los liberales clamarían por el alma de José Hilario López y Jorge Eliécer Gaitán, si estuvieran vivos en esta hora demasiado importante para la historia colombiana, cuando estamos a punto de un paso histórico que nos agradecerán nuestros descendientes, a quienes debemos legarles por lo menos un país donde no exista el monopolio del poder, de la riquezas, de la justicia y –en fin- de la vida, como lo hemos vivido a lo largo de tantas décadas. La democracia cojea , pero llega. Y en el momento en el que más se ha agudizado la desigualdad y la mentira de un Estado que solo elogia sus supuestos triunfos económicos, para ocultar los desmanes judiciales y los robos al erario público, que los ha enriquecido, al igual que las expropiaciones de tierras a los campesinos, para la caña de azúcar, la ganadería, la cría de caballos o la acumulación feudal de las teirras más productivas de un país hambriento. Y se ven obligados a apoyar un candidato inesperado: un populista –este sí- que solo supo pronunciar algunas palabras contra la corrupción –contrariándose él mismo- sobre quien pesan cargos estrepitosos de corrupción-. Paradojas de un país donde mentir de manera manifiesta es el pasaporte a la credibilidad y al poder. II Mientras declaraba abiertas las elecciones presidenciales del 2022, hoy 19 de junio, el presidente Duque elogiaba a las Fuerzas Armadas por la muerte de miembros de grupos armados ilegales. Pero no reconoce por ejemplo, como Europa Prensa, que “en lo que va de año han sido asesinados 88 líderes sociales y 21 exguerrilleros acogidos al Acuerdo de Paz en un total de 47 masacres documentadas”. O los crímenes y desplazamientos forzados de indígenas y afros en el Pacífico colombiano, como si esas regiones y esos grupos humanos no importaran. Una reflexión para hoy (Carta de una joven lectora, desde Popayán) Cuando era niña secuestraron a mi padrino, pasó tantos meses secuestrando que la bandera de Colombia que mi mamá había puesto en el techo de la casa desde el día que se lo llevaron se destiñó. Una noche yo pedí que se me cumpliera el milagro de que a mi padrino lo liberaran porque ya no aguantaba más tantos días y su ausencia. Una noche le supliqué a dios con todas mis fuerzas que creara un milagro y liberaran a mi padrino. No se qué pasó, pero al otro día lo liberaron. Hoy quiero pensar que soy esa niña pidiendo de nuevo un milagro, que a pesar de toda la oscuridad corrupta que maneja el poder en este país, si millones de colombianos ganan honestamente en las urnas votando por petro y francia, se cumpla. Pido el milagro por el secuestro de mi padrino, por el asesinato de mi tío, porque no quiero más que sigamos condenando a nuestros hijos e hijas a vivir en la guerra y a normalizarla. Pido a Dios un milagro que proteja nuestra naturaleza, nuestras montañas y nuestros ríos. Pido un milagro que nos dé como comunidad más abundancia y empatía hacia el otre. Pido que no asesinen más a la gente de luz de mi país, pido alimento, pido justicia. Y regalo esta canción, todo lo que se pide en esta canción lo pido yo también. Pido un milagro para la vida, para la guerra nada. (Ana María Gómez) Un poema para hoy La balada de los hombres hambrientos Los hombres hambrientos tienen oro casas con retretes de mármol y vestidos suntuosos Pero no pueden matar el hambre y la sed del tigre de sus ojos Los hombres hambrientos son en alguna forma hermosos Por una magia mortal y execrable sus oídos se han vuelto sordos Pero los hombres hambrientos simulan oír y pagan bien a los cantores Pregonan una extraña desesperación han perdido el recuerdo de los humanos olores caminan para buscar un aroma imbuscable el de los tallos de las flores muertas y de los pétalos podridos el olor que al mismo tiempo es el olor de la muerte y el olor del nacer Se cubre de moho el corazón de estos hombres hambrientos Se entrecruzan a la deriva No se ven Son muchos en movimiento Sus mujeres lavadas en agua de caros perfumes sintéticos adustas acechan también aquel olor que alcanza los huesos Si levantan las cabezas hacia cosas más altas no distinguen otra cosa que el viento Remeros esclavos en un gran bajel de oro van los hombres y mujeres hambrientos… (Mario Rivero – Colombia, 1935-2009) Un saludo para hoy: a mi gran compañera, Vilma, que hoy cumple años… Cali, junio 19 de 2022 (Foto A. Vanín 2007)

sábado, 28 de mayo de 2022

 


Mañana domingo 29 de mayo:

EL CAMBIO ES EN PRIMERA

 

Mañana domingo 29 de mayo, votaré por Petro y Francia, sin dudarlo. Porque nunca habíamos estado tan seguros de un cambio verdadero, en nuestra dolorosa República que se encaminará desde mañana al “vivir sabroso” y a sembrar el camino irreversible de una transformación social y política que nos incluya a todos, que nos convierta a todos en  constructores de país, que nos permita “ser porque somos”, en una patria en la que quepamos todos, empezando a dejar atrás  para siempre el país de la pobreza, de la discriminación racial, de la falta de oportunidades de vida, de las masacres, de la corrupción, de los campesinos expulsados de sus tierras, 

 No será fácil, lo sabemos. Un país acostumbrado al estilo dictatorial de Uribe, a la inmadurez de un presidente Duque, capaz de tratar de sabandija a un ciudadano colombiano, así sea un condenado por crímenes, en un país  sumido en la pobreza de millones de hombres y mujeres,  donde la degradación del poder llega a tal punto que apuntarle con un láser a la candidata Francia Márquez, en plena manifestación en Bogotá, es solo una muestra de lo bajo en que ha caído nuestra dolorosa República. La más brutalizada de América, por cuenta de las castas que han detentado el poder político y económico durante muchas décadas, sin que muestren signos de humanización ni de respeto por un pueblo que ya merece la dignidad que ha perdido mediante la violencia y la denegación de sus derechos.

Mañana quedarán atrás las cínicas campañas del continuismo. Los candidatos diferentes a Petro no han rebatido un solo concepto económico o  político planteado por la campaña del Pacto Histórico. Los contrarios  se han limitado a repetir frases en contra: que es castrochavista, que se perpetuará en el poder, que expropiará a los colombianos, que es populista.. No rebaten los argumentos ideológicos sino que irrumpen llenos de ruidos, insultos o sarcasmos,  sin ningún contenido. No hay una propuesta ideológica, y menos de un presidente que además de no tener otro rumbo que los contratos desmedidos, los viajes  de sultán y la suspensión de la Ley de Garantías en vísperas de elecciones, y otros desmanes que no se comparan siquiera con lo que le atribuyen falsamente a Petro y Francia Márquez por convertirse en la dupla ganadora de la Presidencia, con argumentos, con solidez, con demostración de que desde adentro del pueblo está la salida inevitable a nuestra crisis, a nuestra degradación, la que nos ha convertido en el país más violento de América Latina,  donde se pisotean todos  los derechos, pero se premia con impunidad a los verdaderos destructores del país que han sembrado corrupción y violencia

Ya Uribe dijo que le habían expropiado la dignidad, la que él mismo se expropió, entre otros hechos por ser capaz de decirles a las Madres de Soacha que sus hijos asesinados en las masacres de los falsos positivos no andaban recogiendo café. A Francia quisieron humillarla con ronquidos racistas. Luego se rieron de ella hace poco con el cuento de los huevos alemanes. No entienden los racistas y supremacistas –algunos suyrgidos de los mismos espacios de pobreza y segregación- el lenguaje de nuestra gente, el lenguaje en el que se eliden palabras. Como los huevos están tan caros (parece que) nos llegan de Alemania  El paréntesis es una típica forma de decir sin decirlo aquello que nos inquieta y debe quedar indefinido. Pero entiendo que a mentes coloniales y colonizadas, embrutecidas por el poder económico y político, por la figuración desmedida en redes sociales que nos embrutecen más, no se les puede exigir que interpreten a un pueblo con el que solo los une el desprecio por su color de piel, por su habla, por su origen pobre (de dinero) sin entender sus grandes  aportes, los que han enriquecido un país gobernando por castas  sordas, protagonistas de las peores atrocidades y desmanes, pero intolerantes con el otro, con el que ahora emerge de los pueblos asediados, de las destrucciones ecológicas, de las tierras usurpadas, para decirle al país que aquí estamos, del lado de un pueblo, para que no se repitan las infames manipulaciones de nuestras conciencias,  el saqueo del erario público, las estampas de marionetas de un presidente que organiza comitivas de viaje a la escala de los emperadores, de espaldas a los sufrimientos de unos pueblos que siguen poniendo los muertos de esta guerra.

 

Esperemos que nada ocurra, que las sangrientas amenazas no se conviertan en un motivo más para otra guerra civil que solo beneficiaría a las castas de siempre, a los que de verdad quieren eternizarse en el poder y no a un pueblo desangrado desde hace siglos en nombre de la riqueza (malhabida por la explotación y la expropiación de los campesinos y obreros).




El láser que apuntó a la cabeza de Francia puede ser una  amenaza simbólica, pero a la vez posible de convertirse en un hecho, por parte  los desmadrados que han usufructuado el poder, peor que cualquier tirano de América, pero disfrazados en una falsa democracia que usurpa todos los recursos económicos, los contratos, los grupos armados protectores, las tierras y los puestos públicos. El láser en la cabeza de Francia es una vulgar jugarreta de supremacistas, los mismos que asoman alas manifestaciones con pistola en mano. Como volvieron insufrible la presencia de Petro en La Picota, sin recordar que otros lo han hecho, por causas diferentes... Para eso están los periodistas pagos. El poder es una manera de ser perdonado y disculpado. Ser negra y pobre, ser de oposición y exguerrillero no parece ser perdonable aunque grandes crímenes se hayan cometido (u ordenado) desde el poder cerrero de un Estado lleno de mentiras, de masacres, de robos y desprecios  a su pueblo, por parte de gobernantes que llaman “sabandija” a un delincuente, en un lenguaje impropio, por más delincuente que sea el otro, que desprecia la sabiduría popular, que desprecia las luchas del otro por crear un país donde tenga cabida, sin ser llamado kimkong por faranduleros arribistas, ni castrochavistas por dictadores tercermundistas envueltos en falsos positivos, disfrazados de honorables prohombres.

Todo está en nuestras manos. Si esta vez no logramos un Pacto por la paz, nos esperan muchos años de desprecio y pobreza, de guerra y de masacres.

Señores de mentalidad esclavista: los pioneros de la liberación fueron esclavizados rebeldes reunidos en palenques, cabildos y cimarronajes, quienes marcaron las rutas de la libertad de América Latina. Reconozcan el enorme papel cumplido por mujeres y hombres, obreros, campesinos, afros, indígenas...

Que viva la paz, la multiculturalidad, nuestro país, todo lo que nos merecemos y por lo que debemos luchar día a día, especialmente a partir de mañana, por nuestra  “necesidad vital de cambio”.

miércoles, 5 de mayo de 2021

 

ESTATUAS DERRIBADAS

 El derribamiento de estatuas en Colombia tomó fuerza desde cuando los indígenas misak del Cauca tumbaron la de Sebastián de Belalcázar el 16 de septiembre del 2020, en la famosa colina del Morro de Popayán. Había un antecedente internacional: luego del asesinato del afroestadounidense George Floyd, en mayo 25 del mismo año, cuando la estatua del Almirante Cristóbal Colón dio con su peso en tierra y luego en el agua, el pasado 4 de julio de 2020, por manifestantes contra los que el entonces presidente Donald Trump pidió castigos severos.

"Declaramos que la estatua erigida desde la década de los 30, cuando Popayán conmemoró 400 años de la derrota de nuestros pueblos indígenas por la bota española genocida, hace parte de la violencia simbólica que nos ha oprimido y nos ha puesto en un lugar de olvido", expresaron los líderes indígenas.

Este año en Colombia han rodado tres cabezas históricas durante las manifestaciones populares contra la arbitrariedad del gobierno del presidente y el Centro Decmocrático: en Cali cayó de nuevo Sebastian de Belacázar, en Popayán derribaron al “poeta soldado” Julio Arboleda y en Pasto el precursor Antonio Nariño. Salvo el último “ajusticiamiento”, las demás estatua se lo merecían.

Sebastián de Belalcázar (1480-1551) es ensalzado en nuestra historia como un fundador de ciudades. Llegó a América en el tercer viaje de Colón (1498). Su épica hazaña de destrucción comprende gran parte de las actuales Colombia y Ecuador. Años después –en las filas del conquistador Pizarro- se iría al Ecuador y fundaría ciudades como Quito y Guayaquil por encargo de su jefe.  Moriría en Cartagena, venerado como fundador de Cali y Popayán.  

El debate sobre la violencia ejercida contra las estatuas como símbolos históricos y culturales es legítimo. Pero pesa demasiado un pasado de esclavización y oprobio que no se ha borrado de nuestra memoria política, tanto que los liderazgos políticos de Colombia suenan más a feudalismo colonial que a  democracia moderna. Y de la misma manera en que los detentadores del poder erigen símbolos para perpetuar su dominio sobre las mayorías, esas mayorías tienen el derecho de reivindicar su memoria  sobre los símbolos de su opresión secular.

Antonio Nariño, en cambio,  merecía otra suerte. Fue el más sufrido de los independentistas, precursor e ideólogo, traductor de los Derechos del Hombre, un paso revolucionario de la época. Pero su “ajusticiamiento” no es más que una vieja rencilla con los criollos pastusos  que querían perpetuar la colonia contra la oleada de independencias del mal llamado Nuevo Continente. 

No puedo afirmar lo mismo del “poeta soldado” Julio Arboleda. Feroz esclavista, una vez que se decretó la abolición de la esclavitud, en el gobierno del también payanés José Hilario López, el 21 mayo de 1851, el esclavista despachó a más de 100 esclavizados hacia otros lugares, entre ellos a Paita, Perú (donde el 23 de noviembre de 1856  moriría la inolvidable Manuelita Sáenz).

En Robles (Jamundí, Valle del Cauca, antes Cauca) escuché una leyenda de alto significado. Algunas noches, un jinete sin cabeza (la lleva entre sus manos), atraviesa el pueblo y a quien se encuentra en el camino le pregunta si él hizo algo malo mientras vivió. El jinete ha sido identificado –dicen los lugareños- como el mismísimo Julio Arboleda, que no puede “descansar en paz” en un pueblo que esclavizó, como lo hizo su familia en Timbiquí (Cauca), donde nació.

Alguien apuntó a decir –a partir de los lamentos de dirigentes, que les dolía más una estatua derribada que los crímenes contra los dirigentes sociales y los muertos durante las manifestaciones contra el mal gobierno.

 

Muertos y desaparecidos

 

 

Este martes se cumplieron seis días de protestas en Colombia. Y aunque las movilizaciones, que empezaron el 28 de abril, se han extendido por todo el país, Bogotá y Cali se convirtieron en los epicentros de las principales movilizaciones, que han llevado a violentos enfrentamientos con las autoridades.

La Defensoría del Pueblo señaló que 18 civiles y un policía murieron debido a las protestas y al menos 80 personas se encuentran desaparecidas.

Las movilizaciones fueron convocadas por un proyecto de reforma tributaria impulsado por el gobierno de Iván Duque.

 

Nota y foto de la BBC:



 https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-56910572



Cali en protesta

Foto tomada de: https://www.google.com/search?q=fotos+protesta+cali&tbm

 

Ahora hay estatuas vivientes que deben terminar su ciclo. El paro  en las ciudades y pueblos de Colombia ha demostrado que la política de represión, hambre, garrote y muerte que ha exhibido el uribismo en  su historia no puede continuar. Somos el país de mayor represión y desigualdad del continente, gobernados por una cáfila de políticos, banqueros, empresarios y terratenientes, que cada vez más enriquecen sus arcas y empobrecen a un pueblo que salió a las calles a reclamar contra los malos decretos y se le unieron los desplazados sociales que incendiaron las calles, a veces reclutados  por la misma fuerza pública para justificar sus atropellos contra los manifestantes pacíficos y  los asesinatos contra líderes sociales. La sangre que se ha derramado en estos días y en los últimos años es una señal inequívoca de que el poder está en malas manos y su crueldad, tanto como su debilidad y torpeza,  indican que  ha llegado la hora en la que estudiantes y obreros, campesinos y líderes sociales, hombres y mujeres jóvenes decidan el cambio, a costa  de sus vidas, bajo un régimen que ha asesinados a cientos de dirigentes. No queda otra salida: que renuncie el presidente Iván Duque, que volvamos a elegir presidente y congresistas, que se modifiquen las reglas del juego político, la redistribución de la economía nacional y las oportunidades de vida;  es la salida digna para un país ensangrentado, donde los líderes del Cauca son asesinados y las calles de Cali se convierten en campos de batalla por el uso de la fuerza militar contra el pueblo que reclama cambios. El subpresidente y su gallada están a tiempo de escucharlo, antes que se desborde más este país y no por la instigación de la lucha de clases, como pregona Uribe, sino porque la injusticia económica y social, la masacre de líderes y jóvenes estudiantes, la apropiación de la riqueza por parte de pocos gremios económicos, coparon la paciencia de este pueblo, donde ni siquiera se cumplen los postulados del capitalismo moderno.

 

Notas en tránsito

 

Nuestro corresponsal en Popayán, Eduardo Gómez Cerón, recomienda la lectura de la defensa de Nariño ante el Senado: (Una pieza clásica). Y nos envía este apunte que sirve para la época presente:

Cuentan los biógrafos de Picasso que un oficial nazi fue  al estudio del artista cuando ocuparon Francia y vio los bocetos del Guernica -para entonces ya el cuadro era mundialmente famoso-. El alemán le dijo a Picasso: "Entonces usted  hizo esto", a lo que don Pablo repuso: "No: lo hicieron ustedes!".

 

Que cese la violencia demencial de un gobierno en caída libre  y que nuestro país cambie de rumbo hacia una verdadera democracia, un país donde se llora más por las estatuas que por los asesinatos de los ciudadanos y nuestros gobernantes están más pendientes de lo que ocurre en Venezuela que de las atrocidades cometidas en nuestro propio país. Estamos ante una de las más grandes y prolongadas manifestaciones populares de la historia reciente de Colombia, en donde Cali ha sido uno de los más fuertes bastiones de la protesta. 

 

domingo, 11 de abril de 2021

 

OTRAS RESURRECCIONES

A propósito de la pasada Semana de Pasión

Alfredo Vanín

Resurrecciones 1. Un líder para el siglo (En memoria de J.E.Gaitán, el pasado 9 de abril)

Cuando volví a vivir por un periodo a Bogotá, en 2010, me tocaba atravesar la Plaza de Bolívar todos los días. En las tardes, al lado de las ventas de maíz para las palomas (Paloma Valencia no era entonces senadora), un hombre anciano, de mirada paciente y sonrisa permanente,  repetía en un aparato antediluviano algunos discursos del líder político Jorge Eliécer Gaitán. Que recuerde, el estridente sonido estuvo en el aire durante casi un año;  luego el nostálgico agitador político desapareció con su bocina, frente a la que nadie protestaba. La Plaza de Bolívar ha sido siempre un escenario “democrático”, incluso para la resurrección sonora de un líder asesinado por haber reunido todos los méritos políticos y comunitarios para vencer a los candidatos de la oligarquía de entonces.  

Seguí cruzando la plaza sin ese ruido cándido, de vidrios rotos, que no alteraba a las palomas posadas sobre las charreteras de la estatua de Simón Bolívar. El hombre del gramófono había resucitado la voz de Gaitán, que yo había escuchado  desde niño en las emisoras, transmitidas en la conmemoración del magnicidio y que daban paso a las conversaciones de los mayores que introducían en medio de datos históricos los mitos inevitables sobre la muerte de Roa Sierra, el señalado como como homicida, la oligarquía bogotana, el destino de Colombia si hubieran permitido la elección de Gaitán...  Los liberales hablaban de un hombre que hubiera podido transformar este mundo de rapaces oligarcas en un mundo de líderes instruidos, altivos pero  disciplinados, implacables ante la corrupción y, sobre todo, defensores de la clase pobre.

Nota final. Una poeta popular de Buenaventura logró que le  hicieran un montaje extraño. En la fotografía de su matrimonio suplantaron la foto de su marido por la de J.E. Gaitán. Perdurable homenaje en cuerpo ajeno.

 

Resurrecciones 2. Un Cristo y una deidad pagana

Si por algo se impuso el cristianismo fue en primer lugar debido a  esa férrea esperanza que sembró en los pueblos oprimidos por el decadente imperio romano. Si no lograbas  derrotar al invasor ahora, si te condenaban a muerte en la cruz o entre leones, morirías, pero  verías una nueva luz, tendrías incluso un cuerpo nuevo. Fue un acontecimiento que sigue gobernando las esperanzas de quienes consideran este mundo transitorio -que lo es, para nosotros: desaparecemos para dar paso a otros-;  de quienes prefieren pasar todas las desgracias en silencio para ganarle méritos a la nueva vida en un valle paradisiaco del futuro lejano.

La multitud de desgastados dioses romanos y la crueldad de los emperadores  no brindaban esperanzas. Por el contrario, su férrea estratificación condenaba para siempre a la pobreza. Y de pronto crece la leyenda –llevada por los apóstoles y futuros mártires- de un predicador en una aldea de la remota Galilea que hizo  de  la vida un milagro: las redes se llenaban de peces, los enfermos curaban, los ciegos veían y los muertos resucitaban. Ése era el punto: del lado pagano, el engreído Júpiter solo vivía de cortejos y envidias, la calculadora Juno, celosa hasta la intransigencia, no perdonaba andanzas del poderoso dios, su marido, y castigaba a las mujeres que la desafiaban. El Olimpo era una sola vagabundería, crueldad y maledicencia. En cambio este nuevo hombre-dios solo hablaba de unión y de igualdad,  de realizar el deseo de su padre: una esperanza para los fugitivos y los condenados.

Los dioses son una explicación mítica del acontecer del mundo, un asidero ante la incertidumbre de un mundo cambiante y aterrador a veces. El cristianismo lo entendió: los dioses del olimpo romano –originados en gran parte en los griegos- eran muy lejanos e intocables; en cambio, este dios judío, capaz de encarnar en un cuerpo de humano, nacer de mujer virgen, curar a los leprosos, resucitar a los amigos muertos, transformar el agua en vino,  era también sensible a las llagas y a la muerte. ¡Ahí lo tenéis! Entró caballero en burro a Jerusalén siendo proclamado rey; es hijo de carpintero pero no ejerce un oficio rentable; nació en Judea pero tiene resonancia entre gentiles, no sabemos si aprendió a leer y escribir, pues la única vez que lo hizo fue en la arena y nadie supo si era un verso, una declaración de amor, un anatema o una despedida.

Este predicador judío había llegado con la expresa condición de unir a los pueblos, algo que era entonces revolucionario: “... todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Ga 3,28).

El cristianismo  se tomó a Roma con un oriental converso, Constantino el Grande, quien había soñado con el símbolo de la cruz como señal de victoria: “¡In hoc signus vinces”, dice que le gritaron en sueños, mientras le mostraban una cruz en llamas.  En su reinado se produjo el concilio de Nicea en el año 325. Entonces, una de las tres religiones abrahámicas se incorporó al poder imperial y se propagó por todo el mundo, lejos de sus religiones hermanas, el judaísmo y el mahometanismo.



                                Una representación del Imperio.   (Foto A. Vanin. Roma 2011)


Lo cierto es que el mundo, tan plano entonces, tan explicable y ajustable según el poder de las armas, es regido ahora por una fe que no tiene antecedentes. Constantino se convierte en el cristiano más feroz de todos los tiempos;  Roma se abalanza sobre el mundo de nuevo, pero esta vez con un signo que antes era ominoso, porque era el castigo para delincuentes y rebeldes contra el gran imperio…

Aunque los arqueólogos israelíes han descubierto una tumba donde se evidencian los nombres de una familia: María, José, Jesús, etc., es imposible dar reversa, porque la tumba donde inhumaron el cuerpo del crucificado está vacía y seguirá vacía, y no por obra de ladrones,  porque fue custodiada por la guardia imperial y los débiles apóstoles muy poco podían hacer para enfrentarlos. Vana sería la  fe de los cristianos, había advertido San Pablo, si Cristo no hubiese resucitado…

Sin embargo, el cristianismo usó una hábil apropiación de otras figuras divinas: el Sol, el dios Ra de los egipcios, que nacía en un punto, surcaba el firmamento, moría y resucitaba para iniciar el ciclo. Hermes, el simpático, debía pasar una temporada en la tierra y otra en el inframundo. Estos antecedentes permitirán crear una historia que le da continuidad a la simbología religiosa  de Occidente.

Resurrecciones 3. Nuestro Judío errante

El relato de las semanasantas será siempre  conmovedor. La magia literaria de los evangelios sacude todavía mi niñez desde la radio, en las iglesias, en las procesiones que narraban visualmente los pasos de una procesión que había empezado en jerusalaén…. Ahora la semanasantas están reducidas a alguna lectura en medio de la vil pandemia del C-19, a escuchar las diatribas sentadas de un presidente colombiano que carga con una cruz múltiple: la de ser presidente y presentador del programa presidencial de la pandemia, la de ser presidente y a la vez hablar y actuar como subpresidente. No volveremos a ecuchar los sermones de las 7 palabras en un radio Philips (los hermosos, de madera y  de tubos que encendían), durante tres o más horas del padre o arzobispo famoso.

En el Pacífico colombiano,  el asombro era doble. Jamás habíamos visto un pez San Nicolás, pero si nos atrevíamos a bañarnos nos convertiríamos en ese pez… Hermosa herencia de la metamorfosis de diversos orígenes: africano, indoeuropeo, con agregados de cepa americana. La cocina adquiría una dimensión diferente: se multiplicaban las preparaciones, el mundo se centraba entre la devoción y la cocina casera, con  algunos platos que pocas veces se probaban en el año. Pero sobre todo se cruzaban platos de una casa a otra.  

Uno en realidad sentía que la tierra temblaba un Viernesanto. Se prohibían ciertos actos, palabras y comportamientos;  las mujeres mayores con sus mantos negros en procesión parecían volver de una Jerusalén que estaba a la vuelta  de la orilla, y parecía que el suplicio de un  crucificado se estaba cumpliendo mientras se nublaba el cielo y comenzaba a caer una lluvia que había empezado en los montes de Jerusalén…  Y el domingo de Resurrección, si no temblaba, por lo menos se sentía ese remoto sacudón de la tierra en la Jerusalén Bíblica, sobre todo cuando se dramatizaba el evangelio.

Finalmente nos quedó el recuerdo de hermosos nombres bíblicos de pueblos y acontecimientos: Galilea, Cafarnaún, Samaria, Pentecostés… Vuelvo a mi entusiasmo los domingos de ramos, sobre todo después de leer los veros de Vallejo que escribió con desmesura de tetrarca mestizo, su rabia y su agonía: Un domingo de ramos que entré al mundo / ya lejos para siempre de Belén. Versos que releía cada Semana Santa, porque era un humano atormentado el que narraba en sus poemas la senda del castigo y la gloria;  era cualquiera de nosotros el que transitaba cotidianamente la tortura… Pero era también la vecina de manto negro que  hablaba del desconocido  que habían visto surgir en la  procesión nocturna y le preguntaban la hora, para entrar en confianza y conocer su origen. “Cuando Salí de Jerusalén eran las doce”, respondía el atormentado Judío Errante.

La resurrección, como hecho central del credo cristiano, tiene otras facetas, entre ellas la perpetuidad del cuerpo, que renace de la muerte, incluso descompuesto como Lázaro. Es diferente a la reencarnación.  En todas las leyendas del mundo y en todos los tiempos han vagado espíritus, endriagos, ángeles, demonios. Pero la Semanasanta era el momento en el que todo se volvía  propicio para lo sobrenatural.   Hablo en pasado porque ya es imposible sentir al Judío Errante entre nosotros, o los Caifás y Poncio Pilatos y toda la caterva de personajes que brillaron por su tiranía. Basta mirar alrededor de nosotros para entender que esos personajes no brillan frente a la desmesura de nuestros tiranos “democráticos”, que parecen haber sido ungidos para reinar sin corona, sin necesidad de resucitar porque se reproducen en los cuerpos ajenos de hijos o gamonales de cada pueblo. Necesitamos esos obispos de nuevo cuño, predicadores de igualdad, asesinados en vuelos de aviones o ametrallados en sus propios púlpitos. Necesitaremos otras resurrecciones para que al fin podamos sentirnos plenamente humanos. Resurrecciones que nos lleven lejos de la Belén corrompida por el abuso del poder y la atroz criminalidad que galopa en nuestra patria. 

 

 

Islario en poesía

 

Mahmud Darwish

MUEREN LOS PÁJAROS EN GALILEA

 

Volveremos a vernos dentro de un momento...

dentro de un año... dos... una generación

ella fotografió

veinte jardines

y los pájaros de Galilea

y después partió en busca

más allá de los mares

de un nuevo sentido de la libertad

 

—Mi país, tendedera

para los paños de sangre vertida

cada minuto

 

después ella se tendió sobre la playa

arena... y palmeras

—ella no sabe—

¡Oh Rita! Te hemos dado

yo y la muerte

el secreto de la alegría marchita en las fronteras

nos hemos renovado

yo y la muerte

sobre tu primera frente

y en la ventana de tu casa

somos dos rostros

yo y la muerte

 

Por qué me huyes ahora

por qué

por qué me huyes ahora

Lo que transforma las espigas en pestañas de

          la tierra

lo que transforma el volcán en la otra cara del

          jazmín...

yo tomo el beso

en el filo de los cuchillos

inscribámonos pues en la carnicería

han caído las nubes de pájaros

en los pozos del tiempo

como hojas superfluas

y yo, yo arranco alas azules

¡Oh Rita!

Soy la piedra-testigo de la tumba

que crece

soy aquel

cuyas cadenas marcan la piel

en una geografía de la patria.

 

 

Mahmud Darwish (Galilea, 1942- Palestina, 2008)Tomado de: Poesía reunidaFundación Editorial El perro y la rana. Caracas 2012.  

Una entrevista con Alfredo Vanín Romero

 Literatura en Otraparte. 

https://www.youtube.com/watch?v=B4r1ryQHO34